viernes, 9 de abril de 2010

¿Inminente sentencia sobre el Estatut?

Muy buenas.

Parece ser que algo se mueve en el Tribunal Constitucional. La presidente (que no presidenta) María Antonia Casas (la ‘alegal’) ha convocado un pleno sobre el Estatuto catalán para los próximos días 14 y 15 de Abril.

Parece ser que los magistrados de corte progresista (léase amancebados del PSOE) ya alcanzaron un acuerdo acerca de la sentencia, y se supone que quieren convencer a alguno de los magistrados conservadores para que apoyen el borrador actual.

Pero dado que la presidente tiene el voto de calidad, y sabiendo que es fiel sirviente de los intereses del P (ex-PSOE), seguramente no se pueda esperar nada bueno de la esperada sentencia. Y es que si los jueces fuesen realmente independientes no se habría llegado a una espera de cuatro años para dar carpetazo a un estatuto que es claramente anticonstitucional: obligatoriedad del conocimiento del catalán (y lo que es peor: arrinconamiento y persecución del castellano), fragmentación de la justicia, bilateralidad en cuestiones de Estado… En suma, un estatuto de corte confederal y que allana el camino hacia el independentismo catalán, una reforma constitucional encubierta.

Mientras tanto, los políticos catalanes siguen con su algarada particular. Tras el indecente editorial conjunto (¡leñe, qué bueno es Martín Seco!) de los diarios catalanes, el charnego Montilla ya amagó con una respuesta unitaria de la sociedad catalana (¿sería tan unitaria como los que votaron a favor del Estatuto, menos de un tercio de los ciudadanos?) en caso de recortes del Estatuto, y ahora los chacales de ERC advierten que no acatarán la sentencia del TC, envalentonados que están viendo la pusilanimidad de las instituciones y que todas las barrabasadas que sueltan por sus pestilentes bocas les salen gratis.

Pero lo que los traidores de ERC y otros de su calaña no cuentan es que lo que realmente se defiende, en connivencia con las élites y los medios de comunicación, es el poder de los políticos catalanes. Un poder que, por cierto, más que revertir en beneficios para los ciudadanos ha llevado a todo tipo de corrupción e irresponsabilidad de la casta política catalana.

Mientras tanto, el desarrollo del Estatuto y los hechos consumados hacen que la sentencia, sea cual sea, llegue demasiado tarde. Es lo que tiene el mantener a un irresponsable e indigente intelectual, aquel mismo de la “nación discutida y discutible”, como presidente del (des)Gobierno.

Que Dios nos pille confesados…

No hay comentarios:

Publicar un comentario