lunes, 1 de junio de 2009

La supresión del desfile de las FF.AA. y otros horrores presupuestarios

Muy buenas.

La Chacón, la ministra de cuota femenina-catalana que ha desmontado el proceso igualitarista del ineZPto al haber demostrado sobradamente estar a mayor altura incompetencial que cualquiera de los otros ministros del (des)Gobierno de pesos pluma que el ineZPto ha puesto al frente de la nación, ha decidido suprimir el desfile de las Fuerzas Armadas.

Y ha aducido para ello recortes presupuestarios, lo cual podría sonar hasta bien, dado que tenemos incluso barcos atracados en puerto por no poder atender a sus necesarias revisiones...

Pero es que resulta que todo esto suena a presión por parte del partido al que pertenece, los catalanes nacionalistas del PSE (uno de los trozos en los se ha desmembrado el antiguo partido nacional PSOE). Lo raro es que no hayan saltado voces quejándose porque la bandera que portaba el paracaidista era demasiado grande o demasiado rojigualda...

Pero para lo que sí hay dinero es para que el ineZPto gorronee a su antojo un avión militar para sus desplazamientos a los mítines, de modo que así pueda llegar a tiempo a seguir mintiendo como lo hace siempre (y lo peor es que aún se le cree...). O para que el bochornoso Chaves, justo antes de abandonar Andalucía (ya era hora, después de 20 años manteniéndola en el culo de Europa; a ver lo que nos viene ahora, que Dios nos pille confesados...) autorizase cambios ad hoc para que la empresa donde trabaja su hija fuese agraciada con una subvención de 10 millones de euros.

Me pregunto si un país que no puede pagar un desfile militar o, lo que es peor, hacer la necesaria revisión a los barcos de su Armada que han de proteger las aguas de su propio territorio, está en condiciones de enviar tropas a Afganistán, Líbano, Kosovo o al Índico para vigilar a los piratas (con los cuales, por cierto, luego no sabemos qué hacer, volviendo a quedar en el mayor de los ridículos internacionales). Luego nos pasa lo que nos pasa y unos cuantos de nuestros soldados mueren porque no hay dinero para inhibidores de frecuencia. ¿O es que todo esto es el precio de la foto del ineZPto con Obama?

Mientras, el ineZPto seguirá dándoselas de social y progre, subvencionando a diestro y siniestro con su populismo. Desde los nefastos 400 euros (que esquilmaron de un plumazo el tan cacareado -y difunto- superávit), pasando por la renta de emancipación de 210€ mensuales, los 2500€ del cheque bebé, o el absurdo 'Plan E' donde el inepto gañán que tenemos por presidente se ha dejado la friolera de ¡¡8000 millones de euros!! para cambiar las aceras en todos los pueblos de España. Total: 8000 millones para mantener el empleo de unos cuantos albañiles durante unos cuantos meses. ¡Eso es previsión y mirada al futuro!

Y eso sí, grandes dosis de propaganda a costa de imponer "por huevos" un cartelón de generosas dimensiones en todas y cada una de las obras en el que se vea bien clarito que esa obra está subvencionada por el susodicho plan. Hasta tal punto, que algunos ayuntamientos han gastado un buen porcentaje de la ayuda en pagar el cartelito de marras... Apariencia por encima de todo lo demás, ¡este es el talante de nuestro ineZPto!

Y lo peor de todo es que para colmo, además de resultar las más caras, estas "desmedidas medidas" tomadas por el inepto gañán resultan ser también las más ineficaces. Y no sólo lo dice el FMI, sino que hablan por sí solas: hace tres meses que el inepto gañán dijo que los primeros efectos de las medidas anticrisis empezarían a notarse 'ese mismo mes'. ¿Alguien notó algo? Pues eso, otra prueba más de que el ineZPto miente más que habla.

Lo último que se le ha ocurrido al inepto gañán para que parezca que lucha contra la crisis es gastarse los recursos del Estado en el plan 2000E para comprar coches. Sí, sí, en comprar coches, anunciando ayudas de 2000€ por coche, lo cual, además de un dispendio, es antisocial (que se lo pregunten a los verdes) y arbitrario (¿por qué ayudar a la industria automovilística y no a otras?).

Pero es que hasta para eso miente el impresentable que nos toca sufrir, porque de esos 2000€ la mitad lo pone el fabricante (a cambio de menos equipamiento, claro). A eso se le llama disparar con pólvora de rey, aunque queda bien para el populacho ignorante, que se queda con el mensaje de que esos 2000€ "se los regala el ZP" sin darse cuenta de que el dispendio del dinero público no sale del bolsillo particular del ineZPto, sino de recortar pensiones, de no hacer hospitales o colegios... o se suma al déficit que pagaremos entre todos antes o después y por el cual desde la UE ya nos están tirando de las orejas.

El falso y malentendido izquierdismo de este impresentable e inepto gañán nos va a hundir aún más con sus ocurrencias acerca de cómo salir de la crisis... A ver si pronto podemos darle una patada en el culo y mandarlo a donde se merece, muy, muy lejos.

Buenas tardes.

jueves, 14 de mayo de 2009

Post-debate sobre el estado de la Nación

Columna de Pablo Sebastián en 'Estrella Digital' el 14 de Mayo, dos días depués del debate sobre el estado de la Nación:


Ha titulado el diario gubernamental El País que Zapatero "salió vivo del debate" sobre el estado de la nación que ayer concluyó en el Congreso de los Diputados. Semejante y generosa apreciación, hecha pública desde una empresa con problemas que podrían estar arreglándose en la Moncloa, no oculta la condición de moribundo de la política que adorna la entrada del presidente del Gobierno en el debate, con sus cuatro millones de parados a las espaldas, su particular saco de mentiras electorales y su chequera para la compra de voluntades, a sindicatos y minorías nacionalistas. Como la que ya se anuncian para el día 15 de julio con la financiación catalana, a fin de que el presidente no tenga que convocar elecciones anticipadas, como se lo pidió Rosa Díez en las postrimerías del debate, mientras Zapatero ignoraba la justa demanda como quien oye llover.

En realidad no hubo debate ni una concertación constructiva ante la crisis porque todos los actores estaban en campaña electoral. Y porque, a fin de cuentas, el debate lo tiene a diario el presidente con los ciudadanos y nada importa lo que diga o proponga la oposición porque suya es la iniciativa y la acción de un Gobierno que ha negado la crisis, que miente con insistencia y lamentable optimismo -ayer volvió a decir el presidente que "ha pasado lo peor de la crisis"-, y que está dedicado en cuerpo y alma a sobrevivir en la presidencia, como sea y al precio que sea, por supuesto pagado a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado.

Naturalmente, en un país donde el Gobierno y el PSOE dominan cerca del 70 por ciento de los grandes medios públicos y privados de comunicación, el ganador del debate siempre es Zapatero, pase lo que pase en el hemiciclo del Congreso. Un lugar donde la intervención de Zapatero fue penosa y desarbolada, digan lo que digan los publicistas ideológicos del presidente y el resto de los asimilados y extraídos del PP -que odian a Rajoy- como El Mundo y la COPE, que ya sabemos para quién trabajan, mientras le ponen bajo el escaño al líder del PP un poco de ese imaginario Titadyne del que tanto hablan. Sin embargo, esta vez no se apreció la euforia mediática de otras veces a la hora de cantar la victoria del patrón por parte de los medios oficialistas, lo que da una idea de lo mal que le salió el debate al presidente. En realidad, al buque insignia de la flota, El País, sólo le faltó añadir a su titular dos palabras, añadiendo al "salió vivo" lo de "en ambulancia".

Sin embargo, lo único cierto de todo esto es que la crisis sigue y avanza, que la cohesión nacional está resquebrajada -como se apreciará con nitidez el 15 de julio, cuando se desvele el pastel de la financiación catalana- y que el liderazgo de Zapatero está tocado y marcado por la temeridad y su alto nivel de incompetencia, sin que nadie en su partido se atreva a levantar la voz, si es que aún queda alguien con voz, talento y credibilidad (puede que sólo Rubalcaba) dentro del organigrama de poder de Zapatero. Un equipo de bajo perfil -a su nivel-, como se ve en los currículum, nula experiencia y erráticas trayectorias políticas de los "moratinos, bibianas, chacones, salgados, pepiños y pajines", estrellas del firmamento monclovita, donde Zapatero ocupa el lugar de la Osa Mayor, haciendo precisamente el oso, mientras España, como el agua, se le escapa entre las manos y se descuelga del tren europeo y occidental.

Resultó llamativo en el debate, por ejemplo, la irritación de Zapatero una vez que Rajoy le pidió la rectificación de la política económica al igual que había rectificado la política de negociación con ETA, y tuvo la desfachatez el presidente de aludir al nuevo Gobierno vasco, que existe gracias al PP. A Zapatero lo que más le molesta es que le recuerden sus errores y mentiras, y sobre todo sus sonadas rectificaciones. Por ejemplo, sobre lo que dijo sobre la crisis y sus previsiones del último año, lo de negociar políticamente con ETA, el trasvase del Ebro, lo del millón de los inmigrantes regularizados, el primer Estatuto catalán, lo de desenterrar las tumbas de la Guerra Civil, lo de la nación española "discutida y discutible", lo de Kosovo, etcétera.

De todo esto no escriben ni una línea los adoradores de El País, que siguen en el empeño de publicar, una y otra vez, el mismo reportaje de Fabra o Camps, a ver si con esos méritos en la Moncloa se ocupan de lo suyo. Por eso han dicho que Zapatero salió vivo del debate de la nación. Lo cual no es una buena noticia para nadie, ni siquiera para el PSOE. Queda, eso sí, el próximo test de las elecciones europeas, convertido en una prueba de fuego tanto para el Gobierno como para la oposición.

Debate sobre el estado de la Nación

Columna de Pablo Sebastián en 'Estrella Digital' el 12 de Mayo, día del debate sobre el estado de la Nación:


El presidente Zapatero ha perdido la noción de la realidad española, y habla con tintes peronistas a un imaginario país de "descamisados" y de pobres por doquier, que no se corresponde con España, y a los que ofrece regalos y descuentos imposibles como el que se anuncia de reducción del 5 por 100 del impuesto de sociedades para Pymes que hoy día están en pérdidas, con lo que la reducción resulta falsa. Al tiempo ofrece varios juguetes regalos electorales para estudiantes y mayores, un ordenador para los chicos y unos 2.000 euros para la compra de vehículos. Y todo ello lo dice el presidente mientras lanza un jaque mate al sector inmobiliario y de la construcción (1), con la eliminación del descuento fiscal para la compra de vivienda a los ciudadanos con rentas superiores a 24.000 euros, lo que constituye un daño incalculable al sector, a los ahorradores y a las clases medias de este país. Así como a los grandes y medianos empresarios. En suma, a todos los que, en definitiva pueden colaborar en la reactivación económica española.

Y todo esto lo dijo Zapatero después de fustigarse, para desactivar así el discurso de la oposición, con una serie de frases donde incluye como las que siguen: "el Gobierno es responsable"; "las pérdidas de empleos son abrumadoras"; "la crisis es grave y vertiginosa"; "el Gobierno se equivocó en sus previsiones"; y "la crisis empezó en la pasada primavera".

Un año tardó el presidente en reconocer la gravedad económica y social de España, pero sigue sin percatarse en qué país habita y por lo tanto yerra a la hora de reaccionar ante los serios problemas que tenemos planteados. El discurso de esta mañana del presidente era un discurso a caballo entre lo electoral y lo populista, con un descarado tufo a peronismo y dirigido a una España de los pobres o descamisados, en contradicción con la España más moderna y desarrollada con asiento en el G-20, de la que presume. Y todo ello, y al margen de su nula percepción de la realidad de esta nación que era para él "discutida y discutible", con el descarado tacticismo electoral y pro sindical, con el que pretende eludir el riesgo de una huelga general y a la vez convocar a las bases de la izquierda a las elecciones europeas del día siete de junio.

En cuanto al cambio de modelo de crecimiento que pregona, Zapatero se lanza hacia un idílico horizonte de nuevas tecnologías, que nadie sabe a donde y cuando puede llegar, pero previamente dinamita lo que queda del sector de la construcción, amenazando a las constructoras y empresas del sector inmobiliario, así como a millones de ciudadanos que invirtieron sus ahorros en vivienda, con la advertencia de que, o venden el piso en el plazo de 19 meses, o se perderán los derechos de reducción fiscal (2) para todos los posibles compradores con rentas superiores a 24.000€, lo que provocará un segundo cataclismo económico y social y el paro aumentará.

Lo peor de este discurso de conejos regalo (coche y ordenador) sacados de la chistera presidencial y de temerarias ocurrencias como la de la vivienda es que todo indica que semejantes disparates se le han ocurrido a él mismo, y ni siquiera a sus incipientes ministros que ayer aplaudían con devoción las gracias sociales de un presidente que se olvida de la España real, y de quienes pueden reactivar, de verdad, la economía. Al tiempo que ofrece a las Pymes en crisis, una rebaja fiscal que es inaplicable porque están en una más que dramática situación. Otra cosa sería que se les eliminara el pago de la Seguridad Social.

Decepción, pues, ante el discurso populista y nada realista del presidente, y por su falta de alusión al paro o de oferta de gran pacto nacional al primer partido de la oposición. Zapatero está a lo suyo, a ver qué pasa el próximo día siete en la jornada electoral europea, y a evitar que los sindicatos les puedan montar una huelga general. Veremos esta tarde que le responde la oposición, y cuantos apoyos recibe del resto de la Cámara donde habita de un tiempo a esta parte en bastante soledad.

--------------------------------------

Notas del blogger:

(1) - Quiero decir que la iniciativa de eliminar la desgravación por compra de vivienda me parece muy adecuada: quien quiera algo en propiedad, que se lo compre él, pero no con los impuestos de todos. El gran problema de esta ocurrencia, desde mi punto de vista, es que está hecha para que la gente se apresure a comprar vivienda cuanto antes, de modo que en el corto plazo sirve para dar un balón de oxígeno (o de euros) a los impresentables jefezuelos de las constructoras e inmobiliarias.

(2) - La deducción por vivienda no es un derecho adquirido, sino que es una deducción aplicable cada año según el modelo de IRPF aprobado. Por tanto, en cualquier momento un Gobierno puede decidir eliminar las deducciones a quien sea. De hecho, sería injusto desde mi punto de vista que, a partir de 2012, pudiera desgravar por compra de vivienda quien hubiese comprado antes de 2011 y no pudiera hacerlo quien hubiese comprado a partir de 2012. En cualquier caso, considero injusto que el Estado, con los impuestos de todos, subvencione gastos destinados a la adquisición de bienes privados, como viviendas o coches.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Pre-debate sobre el estado de la Nación

Columna de Pablo Sebastián en 'Estrella Digital' el 11 de Mayo, un día antes de celebrarse el debate sobre el estado de la Nación:


Una espesa y democráticamente repugnante cortina de humo envuelve el debate político español cada vez que se habla de nacionalismo. En Galicia ese humeante telón ha caído al suelo, y otro tanto acaba de ocurrir en el País Vasco. Pero en Cataluña, y de una manera más esperpéntica en Baleares, se mantiene la impostura democrática y crece el desafío al Estado, de la mano de los nacionalistas de toda índole y pelaje: desde los independentistas que comparten la Generalitat con el PSC-PSOE, hasta los llamados moderados de CiU, que presumen de haber apoyado, con el PSOE y el PP, la gobernabilidad del Estado, cuando lo que hicieron fue simplemente alquilar sus escaños en Madrid a cambio de dinero o cotas de soberanía y siempre bajo amenaza. Un juego infame al que se prestaron Felipe González en 1993 y José María Aznar en 1996.

Por eso el líder de la oposición, Mariano Rajoy, debería iniciar su discurso en el debate parlamentario sobre el Estado de la nación denunciando a la Generalitat, que preside José Montilla, y más concretamente al PSC-PSOE y a ERC, por la violación de la legalidad constitucional, y los derechos y libertades de los ciudadanos que habitan en Cataluña y a los que les niegan su derecho a estudiar y a trabajar en castellano, y por pretender destruir, en plena crisis económica y social, la solidaridad entre las regiones exigiendo para Cataluña un sinfín de nuevas ventajas económicas y financieras, bajo la amenaza de derrocar el Gobierno de Zapatero si no se consienten sus abusos lingüísticos y sus demandas económicas. Sin olvidar en todo ello las permanentes amenazas de gobernantes catalanes y demás nacionalistas en contra del Tribunal Constitucional que debate los recursos presentados en contra del Estatuto catalán.

Ahora que parece que ha terminado el chantaje al Estado y a los ciudadanos del nacionalismo vasco, tantas veces amparado por las pistolas y los votos de ETA y de su entorno, ahora es el nacionalismo catalán el que, con el PSC-PSOE a la cabeza, se aprovecha de la crisis económica para violentar la legalidad y coaccionar desde el PSC al PSOE y al mismísimo Zapatero. El que, dados su escasa pasión por España y su único objetivo de seguir en el poder al precio que sea, está decidido a claudicar ante el chantaje catalán, que debería ubicar, acompañado de la crisis económica, el centro del debate parlamentario sobre el "estado de la nación" que se inicia este martes en el Congreso de los Diputados.

Rajoy, aunque no sea lo habitual, debe dirigirse en el inicio de su discurso a los diputados del PSC, ERC y CiU denunciando esta situación y después al presidente Zapatero por consentir y amparar semejante chantaje y atropello, cuando lo urgente y lo que está en juego es, ni más ni menos, el riesgo real de que España, país económicamente más débil y con más paro de nuestro entorno de la UE, pueda pasar de la recesión a la depresión, o perder el tren de la recuperación que otras grandes naciones occidentales están intentando arrancar, mientras aquí estamos debatiendo la cohesión nacional.

Alguien imagina que lo que pasa en Cataluña con el castellano pueda pasar en Francia, Gran Bretaña, Alemania o Italia con su idioma. ¿Qué broma es esa de que Cataluña es el único territorio occidental del mundo en el que no se puede abrir un colegio o una universidad que quieran enseñar en idioma castellano? ¿Acaso eso no viola la Constitución, contradice una sentencia del Tribunal Supremo y ataca frontalmente los derechos humanos y libertad de los ciudadanos? Y ¿acaso todo esto no lo bendicen y autorizan Zapatero y el PSOE, mientras hablan de bilingüismo en Euskadi, mientras en Galicia se recupera la normalidad y en Baleares se imita al nacionalismo catalán?

Semejante desvarío se acompaña de una política insolidaria y ventajista en lo financiero, económico e industrial en favor de Cataluña, bien por la vía de la reforma asimétrica del sistema de financiación autonómica, bien por decisiones gubernamentales más o menos secretas, porque secreto es al día de hoy el monto de las subvenciones que recibirá Wolskwagen del Gobierno para salir adelante en su crisis, mientras se hunden montones de empresas en el resto del territorio nacional. Sin olvidar que el traspaso de competencias del Estado a Cataluña supone, en plena crisis, más gasto y descoordinación.

Lo poco que queda en la despensa del Estado lo está repartiendo Zapatero en su solo beneficio personal, para asegurarse la estabilidad parlamentaria, para evitar una revuelta social -de ahí su política de caridad y subvenciones sociales-, y para ir pasando, como sea, los procesos electorales que tiene a la vista, arreglando por ejemplo los problemas económicos de los distintos canales privados de televisión, a los que se les regala la publicidad de TVE, que se financiará con un nuevo impuesto (telefónico) a los ciudadanos, a fin de que las grandes empresas audiovisuales del país apoyen a Zapatero y al PSOE en la distintas citas electorales, empezando por las europeas. Y, de paso, para salvar la ruina económica de los grupos editoriales afines a la Moncloa, La Sexta y Prisa, facilitando la fusión de las cadenas y sistemas de producción y emisiones codificadas, mientras se margina o maltrata al resto de medios de comunicación.

Todo gira en torno a la defensa y a la salvación de Zapatero, causante de la crisis de la cohesión nacional, el negador de la crisis económica, e incapaz de reunir un Gobierno de primer nivel o de tomar iniciativas que permitan ver el principio del fin de semejante situación. El mismo Zapatero que nos hablará de la guerra de Iraq, de hace más de cinco años, del 'caso Gürtel', en donde habitan algunos chorizos de PP; pero sobre todo Zapatero hablará del sorprendente regreso del aznarismo a primer plano de la vida política. Una realidad sorprendente porque dicho regreso de un rencoroso Aznar lo único que pretende, o que consigue, es dañar al PP y a Rajoy.

En todo caso, éstos son problemas internos de la oposición, que nada influyen en la dramática situación que viven los más de cuatro millones de parados españoles y los que están por llegar. Por ejemplo, en Andalucía, que ostenta el récord del paro de las regiones de Europa, mientras su ex presidente, el hoy vicepresidente del Gobierno, Chaves, se desvive por arreglar exigencias financieras de Cataluña, adonde piensa llevar la parte del león mientras les ofrece unas minucias a los demás.

Sólo un gran esfuerzo nacional de fuerzas políticas, sociales y económicas del país nos permitirá enfrentar la crisis, dejando para mejor ocasión otras batallas y ambiciones políticas como las que en estos difíciles momentos están planteando, bajo el paraguas de un chantaje político, el Gobierno de la Generalitat y el nacionalismo catalán. Con el discurso de la unidad deben actuar la totalidad de grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados, dejando de lado la discusión ideológica y el ¿qué hay de lo mío?, al que nos tienen acostumbradas las minorías nacionalistas de la Cámara. Las que no parecen saber que sólo desde la unidad se puede afrontar esta crisis en la que también están inmersos los ciudadanos e instituciones autonómicas a los que dicen representar.

domingo, 3 de mayo de 2009

El PSOE y la discriminación lingüística

Muy buenas.

El PSOE, ese partido que no es ni socialista ni obrero, acaba de dar una muestra más de que tampoco es español.

Recientemente, ante una proposición del PP, ha repetido la misma traición que ya hiciera en Marzo con una proposición de UPyD: ha votado en contra de una proposición para que se reconozcan los derechos lingüísticos de los españoles en todas las comunidades autónomas.

Debería explicar el PSOE ante todos los españoles el por qué de esa decisión de voto, el por qué no cree conveniente respetar y defender el derecho constitucional a usar el castellano, el por qué de no evitar la discriminación lingüística que se sufre en cada vez más puntos de la geografía española.

Está claro que al PSOE, partido actualmente en el Gobierno, no le importan lo más mínimo los derechos de los ciudadanos, incluso los más elementales; lo único que le importa es mantenerse como un equilibrista entre Cataluña, País Vasco y Galicia para evitar que se les enfaden los indecentes nacionalistas que le dan apoyo en el Congreso. Lo demás le importa un pito.

Ojalá los responsables de semejante represión en Cataluña, Valencia, Baleares y otros puntos de España paguen sus felonías dando con sus huesos en la cárcel. Y los que lo permiten, en clara y flagrante omisión de sus deberes para con la defensa de los derechos de los ciudadanos, también.

jueves, 30 de abril de 2009

Columna de Pablo Sebastián

Hola de nuevo, queridos lectores.

Hoy os traigo una columna de opinión que pasa por ser una de las más duras (y no por ello menos acertada) que he tenido la ocasión de postear aquí. En su columna de hoy en 'Estrella Digital', Pablo Sebastián se despacha bien a gusto con el indeseable personajillo que desde La Moncloa hace que nuestro país se hunda irremisiblemente en la depresión más dura que recordamos.


"Zapatero o es más tonto de lo que parece y dice Sarkozy, o simplemente es un mentiroso sin pudor y compulsivo. Afirmar, como lo hizo el presidente del Gobierno español ayer en Bruselas, que "lo peor de la crisis ha pasado ya", en el mismo día en el que se anuncia una caída del PIB en España del 1,8 por ciento sólo en los tres primeros meses del año, y una seria pérdida del superávit de la Seguridad Social del 24 por ciento, es un nuevo disparate de este gobernante español. El que se niega a reconocer la dura realidad y a decir la verdad. Y al que todos los datos desmienten sus pronósticos más optimistas, convencido que los españoles no tienen memoria. Le acaba de pasar con los cuatro millones de parados que él y su Gobierno decían que nunca iban a llegar. Pues ya están aquí, y creciendo camino de los cinco.

Para colmo de nuestras desgracias, Zapatero, desde Bruselas, pretende que nadie hable de los problemas de la Seguridad Social porque dice que hablar provoca alarma entre los jubilados, cuando lo que alarma es lo que pasa y la incapacidad del Gobierno para solucionarlo. De manera que los ataques del ministro Corbacho al gobernador del Banco de España y la pretensión de Zapatero de imponer la ley del silencio sobre la Seguridad Social se han dado de bruces con la realidad y la verdad, y obligan a una reforma urgente del sistema si no queremos que las cosas vayan a peor, como lo ha dicho el comisario Almunia desde la capital belga.

La situación económica y social española es muy mala y va a peor, pero el único que ve las cosas de otra manera y que no sale del optimismo es el presidente Zapatero, lo que sólo se explica por motivos electorales, como cuando negó la existencia de la crisis a principios del 2008. Porque, si no es así, entonces la cosa sería más grave, porque estaríamos ante un demente o un tonto de remate, motivo por el cual habría que destituirlo a través de una moción de censura que, incluso, debería apoyar el PSOE antes de que nos lleve a todos al nivel económico de depresión, y de que hunda al propio Partido Socialista.

El cese de Zapatero ya no es una cuestión de batalla ideológica, como él dice para disfrazarse de rojo ante los millones de parados que saben que él tiene gran culpa de lo que les ocurre. Ni siquiera de batalla política con la oposición. Estamos ante un caso de incompetencia política absoluta, y eso debe ser denunciado por todos, PSOE, PP e incluso por los sindicatos, cuyos líderes parecen tan incapaces como Zapatero y están también con el discurso de lo social en contra de los empresarios, en vez de gritar contra el Gobierno que les miente todos los días y no sabe qué hacer frente a la crisis. Las declaraciones de Zapatero diciendo que lo peor de la crisis ha pasado, cuando la verdad es que aún está por llegar, son moral y políticamente una mentira y una indecencia. Amén de un insulto para los ciudadanos, que no paran de recibir pésimas noticias. ¿Le puede decir Zapatero a una persona que acaba de perder su empleo que lo peor ha pasado ya cuando todos los parados están viviendo un infierno particular y familiar? Lo peor de esta crisis, en este país, no ha pasado y se llama Zapatero."

miércoles, 29 de abril de 2009

Columna de Martín Ferrand

Columna de Martín Ferrand el 27 de Abril en 'Estrella Digital':


"La inflación es la madre del paro
y la ladrona invisible de todos
los que han ahorrado"
(Margaret Thatcher)

"Del mismo modo que Buster Keaton pasó a la historia del cine sin haber lucido nunca una sonrisa, José Luis Rodríguez Zapatero, que ya inscribe su nombre en los anales de la mentira y la irresponsabilidad políticas, nunca ha dejado de sonreír. Su gesto comenzó siendo una muestra de talante, una acreditación de buenismo; pero, llegados a los cuatro millones de parados -¡el 17,3 por ciento de la población activa!-, más parece una burla y una provocación. Hoy, en España, no hay ninguna razón para que un jefe de Gobierno que no quiso ver venir un alud de crisis económicas, y que ahora no sabe enfrentarse al problema, esboce una mueca de alegría.

En el discurso de su segunda investidura, del que acabamos de cumplir el primer aniversario, Zapatero aseguraba que "aunque tengamos por delante un incremento de la tasa de desempleo, estamos en niveles mucho mejores que cuando llegamos al Gobierno". Se refería el líder socialista al 11,2 por ciento que recibió de su predecesor. No sólo ha sobrepasado el 17 por ciento, sino que duplica con creces la medía del paro (8,5) de la UE y, en el primer puesto de tan poco honrosa tabla, comparte con Letonia (14,4), Lituania (13,7) e Irlanda (10,0) el desastre de ser los únicos países, entre los 27 de la Unión, con dos dígitos en tan siniestro y penoso índice. Incluso Portugal (8,3) y Grecia (7,8), que siempre fueron nuestro consuelo estadístico europeo, están por debajo de la meta alcanzada por un modelo de Gobierno en el que la incapacidad corre pareja con la arrogancia.

Un índice de paro del 17,3 por ciento, que en algunas regiones, como Andalucía, alcanza el 27,7, no es un dato económico. Es un drama social. Ante esa situación el Gobierno insiste en su quietismo. Zapatero, como el Don Tancredo de los festejos taurinos bufos, está quieto. Ensimismado. No reacciona. Cuatro millones de ciudadanos en difícil situación personal y familiar, y con un horizonte más negro que su presente, no significan un estímulo para quien, después de cinco años de Gobierno, sigue creyéndose en posesión de la verdad y valorando como malos patriotas a quienes, más cercanos a la realidad, no comparten su irresponsable visión de las circunstancias.

Más desgarradora resulta todavía la contemplación del paro juvenil. El 31,8 por ciento de los menores de 25 años que aspiran a un puesto de trabajo están en paro. También en este epígrafe España duplica la media europea. Y, ¿qué? El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, hace sólo tres meses negaba rotundamente la posibilidad de llegar a las cifras actuales. ¿Cómo pueden enfrentarse a un grave problema, y tratar de resolverlo, quienes ni siquiera tienen conocimiento de su existencia?

A pesar de la dimensión y el alcance del drama del paro, los partidos políticos centran su atención y principal trabajo en las próximas elecciones para el Parlamento Europeo. La instalación partitocrática les ha hecho perder la sensibilidad y hasta es posible que también el juicio. El PSOE y el PP entienden estos próximos comicios como un punto de apoyo desde el que ganar las legislativas previstas para el 2012 y, encelados por el mantenimiento o la conquista del poder, obran en consecuencia. Mal está esa conducta en el partido que lidera Mariano Rajoy, que, a fin de cuentas y dado nuestro torpe sistema representativo y parlamentario, sólo tiene derecho al pataleo; pero en el caso del partido que, de hecho, lidera Leire Pajín -se supone que Manuel Chaves, Zapatero y José Blanco, los tres primeros nombres de la formación, le dan prioridad a sus responsabilidades de Gobierno- su actitud clama al cielo. ¡Y se dicen socialistas!

Para mayor confusión, el arranque de la carrera electoral europea, en lo que respecta al PP, presenta como principal protagonista a José María Aznar. Cada cual es sabio en su casa; pero, ¿éste es el momento de vender nostalgia? Es evidente que la política económica del PP, a lo largo de los ocho años del aznarismo, dio magníficos resultados y que el quinquenio de Zapatero ha vivido de aquellas rentas; pero, salvo que Aznar sea víctima del complejo de Colombey-les-Deux-Églises, la Historia no tiene marcha atrás. Cuando una circunstancia retrocede es porque alguien la empuja en ese sentido.

El PP ha querido subrayar la calidad política de Jaime Mayor Oreja, su cabeza de lista europea, haciendo valer su condición de ministro en el primer Gobierno aznarí. Son muy dueños. Aun así, y aunque el ex presidente se disponga a presentarnos su último libro -España puede salir de la crisis-, no serán esos los clarines que preludien su victoria. El paro es un drama que atemoriza a la mayoría y no enfrentarse a él, aunque sea en los sermones, es un intento de suicidio político. Es lo único positivo en el hecho de que Zapatero esté quieto. Tan grave es la situación que, me temo, sólo Zapatero puede acabar con Zapatero."